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La Casa 1... La personalidad.
La Casa Primera representa la manera en que
uno se presenta ante los demás, la apariencia, la vitalidad,
la autoexpresión individual y la manera como se ve la vida. Una
persona con Júpiter en la Primera Casa, vera la existencia de
forma mucho más optimista que alguien que tiene a Saturno en
este mismo emplazamiento.
Si en la Casa Uno hay una dureza planetaria importante, ésta
influirá en las relaciones íntimas del nativo con tanta
viveza como las tensiones existentes en las Casas llamadas "de
relación", como la Siete y la Once.
La Casa 2... El dinero.
La Segunda Casa es la del dinero y los recursos
materiales principalmente. Es la postura que tomamos ante las posesiones,
y otras cosas a las que estamos apegados, que nos dan seguridad.
Varios planetas en esta Casa tienden a incrementar la necesidad de éxito
material, aunque determinados planetas reducen el grado de apego. Por
ejemplo, con Urano en este emplazamiento se valora más la libertad
y, por lo tanto, para poder moverse libremente es mejor no estar ligado
a demasiadas cosas. Aunque también se puede valorar el dinero
más por el grado que da de libertad, que por el dinero en sí
mismo.
La Casa 3... La comunicación.
La Tercera Casa es la de lo cotidiano, la rutina, los desplazamientos
cortos, los hermanos, los vecinos y los familiares cercanos, a excepción
de los padres. Es decir, es todo aquello con lo que podemos interactuar
sin necesidad de cambiar nuestras pautas de conductas habituales.
La Casa 4... El hogar.
La Cuarta Casa es la familia. El pasado, y también el final de
la vida. Es una Casa de vida interior y personal, por oposición
a las preocupaciones sociales y exteriores.
Es la Casa de todo lo que sirve de apoyo para la propia existencia,
tanto en el nivel físico como en el emocional. Y lo más
importante es que la Cuarta Casa representa lo que está enterrado
en el sentido psicológico: el inconsciente. Rige los sentimientos
de pertenencia, de "sentirse en casa" y de estar conectado.
Constituye nuestros vínculos íntimos, que incluyen a la
familia y a otras personas que nos nutren afectivamente.
Una concentración de planetas en la Cuarta Casa,
indica que el sujeto tiene una manera muy personal de tratar con el
mundo. Son personas que tienden a ser reservadas, que necesitan estar
a solas en su propio espacio. Es con frecuencia una indicación
de introversión.
La Casa 5. El juego. La
Casa Quinta es la de la diversión, los juegos de azar, la creatividad,
las aventuras, pero también la de los hijos. Simboliza el impulso
de crear, de dar salida a las energías que están dentro
del individuo.
También es la Casa de las relaciones que se forman principalmente
por placer o por necesidad de autoexpresión, por el mero goce
de estar con una persona que nos gusta.
La Casa 6... El trabajo. La
Casa Sexta representa el servicio, y la enfermedad. Simboliza todas
las actividades que el nativo realiza en aras de alguna otra cosa, que
tanto puede ser una necesidad externa que no ha elegido, como determinadas
circunstancias que limitan su libertad de elección. Es la casa
de las obligaciones y responsabilidades.
Muchos planetas en esta Casa indica la probabilidad de que el problema
del trabajo ocupe una gran parte de la consciencia, también puede
indicar preocupación por la salud.
La Casa 7... La pareja.
La Séptima Casa representa el matrimonio, y las asociaciones.
Es la Casa de las relaciones, ya que mediante los vínculos que
establecemos con los demás nos definimos ante nosotros mismos.
Significa la forma en que nos acercamos a los otros para establecer
relaciones personales de intimidad, especialmente la de pareja.
Saturno en esta Casa, puede simbolizar pocas relaciones.
Esto se debe a que el nativo siente un tremendo abismo que lo separa
de los demás, y le resulta más fácil no comprometerse.
También puede significar que se encuentra pareja
estable en la madurez, o bien que hay una diferencia importante de edad.
La Casa 8... La transformación.
La Octava Casa es la de la muerte (generalmente
más de algo, que de alguien), el renacimiento y las metamorfosis
personales, internas y profundas. Esta Casa se relaciona con todas las
energías íntimas del individuo, que le obligan a avanzar
hacia el crecimiento y el cambio.
La Casa 9... La filosofía.
Esta es la Casa de la mente superior, los viajes largos y
la espiritualidad. Simboliza aquellas funciones mentales que se ocupan
de todo lo que no es rutinario ni cotidiano, al contrario de la Casa
Tercera. También representa las otras culturas, o el extranjero.
El Sol en esta Casa, o varios planetas, suele indicar largos periodos
en el extranjero, viajes o bien que, de un modo u otro, el nativo tendrá
contacto con otras culturas.
La Casa 10... La posición
social. La Décima Casa es la de la carrera, la profesión
y las personas que tienen poder sobre nosotros. Es también nuestra
salida al mundo. Esta Casa puede ser la clave para entender en qué
dirección debemos evolucionar. Es uno de los puntos más
importantes de la Carta Natal.
La Casa 11... Los amigos.
Esta Casa es la de el círculo social, las esperanzas,
los deseos y las ambiciones que el nativo comparte con los demás.
La Undécima Casa es la de las relaciones más casuales
e indirectas, al contrario de la Séptima, que son las relaciones
íntimas, como la pareja o los amigos con quienes se tiene una
relación profunda y personal.
Esta Casa describe nuestra capacidad de manejar cualquier situación
en la que hayamos de relacionarnos con varias personas simultáneamente
y donde sea necesario modificar nuestro propio comportamiento para salir
adelante. Significa nuestra necesidad de abrirnos para establecer contacto
con los demás.
Una buena cantidad de planetas en esta Casa significa
generalmente una persona que actúa y experimenta una gran parte
de su vida en relación con amigos o grupos sociales.
La Casa 12... El sacrificio. La
Duodécima Casa es la de los secretos, los hospitales, instituciones
de confinamiento o prisiones. Los planetas en este emplazamiento significan
con frecuencia las dificultades más graves con que el nativo
tropieza. Las energías de esta Casa suelen
ser complicadas de manejar. Pero no todo es negativo, ésta también
es la Casa de los "tesoros" todavía no descubiertos
en nosotros mismos. Es ideal para la vida interior, la espiritualidad,
el altruismo, la videncia y la sanación.
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